1Hospital Materno Norte Tamara Bunke
Autor para la correspondencia: Correo electrónico: ianmanu020718@gmail.com
Recibido: 29/07/2025
Aprobado: 12/12/2025
Se presenta el caso clínico de un parto gemelar pretérmino, en el que ambas recién nacidas presentaron bajo peso al nacer (<1200 g) y requirieron ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Tras la estabilización inicial, se aplicó el método piel a piel (o método madre canguro) con participación activa de ambos progenitores. De manera inédita en la institución y en la provincia Santiago de Cuba, el padre asumió participar a tiempo completo como cuidador canguro, siendo este el primer caso documentado en la región con tal implicación paterna. La evolución clínica de ambas niñas fue favorable y comparable entre sí, sin diferencias en la ganancia ponderal ni en la respuesta fisiológica al contacto piel a piel con padre o madre. La participación activa del padre permitió garantizar la lactancia materna exclusiva, reducir el estrés materno y optimizar el vínculo afectivo temprano. Este caso representa una experiencia significativa en la humanización de los cuidados neonatales, visibilizando la importancia de la participación paterno en el entorno hospitalario y en el desarrollo temprano del recién nacido.
We present the clinical case of a preterm twins delivery, in which both newborns had low birth weight (<1200 g) and required admission to the neonatal intensive care unit (NICU). Following initial stabilization, skin-to-skin contact (kangaroo father care method) was initiated with active participation from both parents. Unprecedentedly within the institution and the province of Santiago de Cuba, the father assumed a full-time role as the primary kangaroo caregiver, representing the first documented case in the region with such paternal involvement. The clinical course of both infants was favorable and comparable, with no significant differences in weight gain or physiological response to skin-to-skin contact with either parent. The father's active participation ensured exclusive breastfeeding, reduced maternal stress, and optimized early bonding. This case represents a significant experience in the humanization of neonatal care, highlighting the importance of the paternal role in the hospital setting and in the early development of the newborn.
El método madre canguro, implementado por primera vez en 1978 en Bogotá, Colombia, se ha consolidado como una estrategia eficaz, de bajo costo y de alto impacto para el cuidado de neonatos prematuros o con bajo peso al nacer. Este enfoque integral incluye contacto piel a piel, lactancia materna y seguimiento clínico estrecho, y ha demostrado beneficios fisiológicos, conductuales y afectivos tanto en los recién nacidos como en sus cuidadores.1,2
Aunque tradicionalmente ha estado centrado en la figura materna, en años recientes se ha ampliado el reconocimiento de la participación del padre como cuidador activo, lo que fomenta un modelo más equitativo de participación familiar. Estudios recientes muestran que la implicación paterna en el método madre canguro mejora los resultados neonatales, fortalece el vínculo temprano y alivia la sobrecarga emocional de la madre.3,4
No obstante, la participación efectiva del padre sigue siendo poco común en muchos servicios de salud, y su documentación científica es escasa, especialmente en contextos latinoamericanos.
Exponer un caso clínico inédito de participación paterna plena en el método piel a piel en una unidad de neonatología cubana, destacando su factibilidad, beneficios clínicos y valor como experiencia replicable en entornos similares.
Se reporta el caso de un parto gemelar pretérmino por cesárea de urgencia a las 32 semanas de gestación, motivado por preeclampsia grave. Las recién nacidas fueron de sexo femenino, color de piel mestiza, hijas de madre de 29 años y padre de 33 años, ambos trabajadores del sector estatal.
Recién nacida A: Apgar 2/3/7, peso 1190 g.
Recién nacida B: Apgar 3/4/7, peso 1180 g.
Ambas fueron ingresadas en la unidad de cuidados intensivos neonatales y requirieron ventilación mecánica inmediata. Una vez estabilizadas, se inició el método canguro con la madre, incluso mientras mantenían soporte respiratorio no invasivo.5 Posteriormente, se propició también el método canguro con el padre, tras realizarse una evaluación psicosocial integral y obtener su consentimiento informado.
A los siete días de vida, con pesos de 1060 g y 1055 g respectivamente, ambas niñas fueron trasladadas junto a sus progenitores a un cubículo exclusivo para el método piel a piel. El padre participó a tiempo completo como cuidador canguro (Figura 1), y se distribuyeron los cuidados equitativamente con la madre.
Durante la estancia, no se observaron diferencias significativas en la ganancia ponderal entre ambas recién nacidas, ni en su evolución clínica. La participación activa del padre facilitó la lactancia materna exclusiva, redujo la carga emocional materna y favoreció un entorno más positivo y estable.6
Ambas neonatas fueron dadas de alta a los 48 días de vida, con pesos de 2600 g y 2570 g, en estado clínico óptimo.
El método madre canguro ha sido ampliamente validado como una estrategia efectiva para mejorar el pronóstico de neonatos prematuros, tanto en contextos hospitalarios como comunitarios. Los beneficios fisiológicos incluyen estabilización cardiorrespiratoria, regulación térmica, reducción del estrés y mejora en el neurodesarrollo, así como fortalecimiento del vínculo afectivo con los cuidadores.2,4,7
Aunque históricamente ha estado enfocado en la madre, el reconocimiento de la participación paterna en este contexto ha cobrado creciente importancia. Investigaciones recientes señalan que la participación del padre en el contacto piel a piel genera beneficios comparables a los del cuidado materno, tanto para el recién nacido como para la dinámica familiar.3,8
El presente caso representa una experiencia pionera en la provincia de Santiago de Cuba, documentando por primera vez la implicación paterna completa en un entorno hospitalario de cuidados neonatales. Los resultados clínicos positivos, la ausencia de diferencias entre las niñas en cuanto a evolución ponderal y la mejora en la dinámica familiar validan este enfoque como una práctica segura, replicable y altamente beneficiosa.
Además, este caso plantea un llamado a transformar los modelos tradicionales de atención perinatal, promoviendo la corresponsabilidad en los cuidados como un derecho familiar y una necesidad institucional.9
La participación activa del padre en el método canguro es una intervención segura, eficaz y altamente beneficiosa. Este caso demuestra su viabilidad y su impacto positivo tanto en la evolución neonatal como en el bienestar familiar, proponiendo un modelo que puede ser replicado en otros servicios de neonatología que promuevan una atención humanizada y centrada en la familia.