1Hospital Materno Infantil Mohamed Boudiaf. República Popular de Argelia.
Autor para la correspondencia: Correo electrónico: leonel.cuba08@gmail.com
Recibido: 28/10/2025 | Aprobado: 28/02/2026
Se presenta el caso de una paciente de 30 años (G2P1) con 16 semanas de gestación, quien acudió a urgencias por dolor abdominal intenso, vómito y vértigos. La evaluación ultrasonográfica reveló un embarazo con vitalidad fetal y una masa anexial de 11 cm. Se realizó una laparotomía exploratoria de urgencia y anexectomía derecha. Los hallazgos transoperatorios confirmaron la torsión y rotura del quiste. La paciente evolucionó favorablemente y fue egresada a los 4 días. El estudio histopatológico informó un cistoadenoma seroso papilar. La gestación culminó a las 38 semanas con el nacimiento de un recién nacido sano. La intervención quirúrgica oportuna fue determinante para preservar la salud materno-fetal ante complicaciones anexiales agudas durante el embarazo.
We present the case of a 30-year-old patient (G2P1) at 16 weeks of gestation who presented to the emergency department with severe abdominal pain, vomiting, and dizziness. Ultrasonographic evaluation revealed a viable pregnancy and an 11 cm adnexal mass. Emergency exploratory laparotomy and right adnexectomy were performed. Intraoperative findings confirmed torsion and rupture of the cyst. The patient progressed favorably and was discharged after 4 days. Histopathological examination reported a papillary serous cystadenoma. The pregnancy concluded at 38 weeks with the birth of a healthy newborn. Timely surgical intervention was crucial in preserving maternal-fetal health in the setting of acute adnexal complications during pregnancy.
Un quiste de ovario es un saco lleno de líquido que se forma dentro o sobre un ovario, la mayoría son funcionales, inofensivos y desaparecen por sí solos ya que forman parte normal del ciclo menstrual. Su incidencia en el embarazo es de 1 de cada 1000 gestantes y las mayorías son asintomáticos.1
Los quistes ováricos son considerados gigantes cuando su diámetro es mayor de 10 centímetros o más. Puede causar síntomas como dolor, presión en el abdomen y síntomas gastrointestinales. Los riesgos durante el embarazo incluyen la torsión del ovario o la obstrucción y puede requerir de cirugía.2
Si bien el quiste de ovario gigante puede ser preocupante, muchas gestantes han tenido resultados de embarazos favorables con una frecuencia registrada menor a 1,0 %.3
Se describe el caso clínico de una paciente de 30 años, con color de piel mestiza, ocupación ama de casa y procedencia urbana. En la anamnesis no refiere antecedentes patológicos personales, mientras que en los familiares destaca una madre con hipertensión arterial. En cuanto a su historia obstétrica cuenta con 2 gestaciones; el primero por vía vaginal, quien acudió al cuerpo de guardia del Hospital Regional Materno Infantil Mohamed Boudiaf, por presentar dolor abdominal intenso, vómitos y vértigos.
Al examen físico se constató la presencia de mucosas pálidas, tensión arterial de 90/60 mg de mercurio, pulso de 100 por minutos y a la palpación abdominal dolor intenso con reacción peritoneal. Se encontró masa tumoral a nivel de hipogastrio correspondiente al embarazo. En el tacto vaginal se constató un útero aumentado de tamaño y a la derecha una masa anexial dolorosa, de consistencia blanda. Se realizó un ultrasonido abdominal donde se observó embarazo con feto único vivo de 16 semanas. Del mismo modo se encontró una masa a nivel de ovario derecho de 11 centímetro ecolúcida a predominio ecoico y presencia de líquido libre en cavidad.
Se decidió realizar laparotomía exploratoria de urgencia (figura 1). Durante la abertura de la cavidad peritoneal se observó cantidad abundante de sangre y coágulos en la cavidad abdominal y en la trompa derecha un quiste de ovario torcido con estallamiento, por lo cual se realizó una anexectomía derecha. (figura 2)
Cabe destacar que la paciente tuvo una evolución favorable, y fue dada de alta a los 4 días con antibioticoterapia, antianémico y analgésicos. Se recibió el resultado de la biopsia e informó un cistoadenoma seroso papilar de ovario.
El seguimiento de la gestación culminó a las 38 semanas con el nacimiento de una recién nacida del sexo femenino con apgar 9/9 y peso de 3 300g.
El diagnóstico clínico de las tumoraciones de ovario es difícil en etapas tempranas; aunque existe una alta probabilidad de descubrirse mediante una ecografía. Dicho esto, es considerado el examen de elección.4
A diferencia del presente caso, el estudio de Quintero5 logró un diagnóstico temprano (11,4 semanas), favorecido por la cobertura del ultrasonido genético institucional que se aplica de forma universal en Cuba antes de las 13 semanas.
Otro estudio realizado en Bolivia por Calderón et al.,6 el diagnóstico de quiste de ovario gigante se realizó a las 36 semanas de gestación durante la cesárea de emergencia. Los autores corroboraron que esta enfermedad pudo aparecer en cualquier trimestre del embarazo. Sin embargo, un ultrasonido de pesquisa en el primer trimestre de gestación contribuyó a su diagnóstico en etapas más tempranas del embarazo y evitar complicaciones.
Todos los autores concordaron en que la ecografía es la herramienta más importante en el estudio de masas anexiales debido a su seguridad, disponibilidad y precisión. Coincidieron además con el criterio de Mera et al.,7 que la ecografía transvaginal debió utilizarse ampliamente para obtener imágenes pélvicas, tanto en el contexto del manejo de pacientes embarazadas o no, como en la detección del cáncer de ovario, donde su visualización es un requisito previo indispensable para el diagnóstico oportuno y tratamiento precoz.
La laparotomía diagnóstica terapéutica y el mantenimiento de una conducta adecuada constituyeron el éxito en la evolución favorable de la paciente, como el caso en cuestión, aunque se prefirió la cirugía laparoscópica por las ventajas que presentaron como: menor dolor posoperatorio, menor sangrado y menor tiempo de hospitalización.8 En cambio, la laparotomía exploratoria ha sido por tradición en muchos países subdesarrollados como Argelia, la vía de elección para el acceso a masas anexiales en cualquier trimestre del embarazo.9
De ahí que el uso de las nuevas tecnologías permitió realizar un diagnóstico oportuno y así evitar complicaciones en gestantes con quistes de ovario; entre ellas el estado de choque hipovolémico, el cual puede causar la muerte de la paciente.10
A modo de conclusión el autor consideró que, ante la sospecha clínica de quiste de ovario, el seguimiento adecuado del mismo por ultrasonido abdominal completo para explorar todo el abdomen en el primer trimestre de gestación fue fundamental para la toma de decisiones oportunas y eficaces.
Los autores declaran la no existencia de conflictos de intereses relacionados con el estudio.
Leonel Kindelán Pacheco: Conceptualización, curación de datos, análisis formal metodología, investigación, software, supervisión, visualización, Redacción - borrador original.
Oscar Duran Silva: Recursos, supervisión, visualización, metodología, Redacción - borrador original
Odalys Clarisa Castillo Martinolas: Supervisión, visualización, metodología, Redacción - borrador original
Contribución porcentual:
Leonel Kindelán Pacheco: 60 %
Oscar Duran Silva: 20 %
Odalys Clarisa Castillo Martinolas: 20 %
Revisores: Dr. C. Grisell Argilagos Casasayas, Dr. C. Leonardo Ramos Hernández
Corregido por: Lic. Eslaine Regalado Juan