1Hospital Militar Clínico Quirúrgico Docente Dr. Octavio de la Concepción de la Pedraja. Camagüey, Cuba.
2Departamento de Salud Mental. Distrito Julio Antonio Mella. Camagüey, Cuba.
Autor para correspondencia: Correo electrónico: osvaldodelazaro041996@gmail.com
Recibido: 06/02/2026 | Aprobado: 24/02/2026
Se exploró la vida y obra de Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, cuya influencia persiste en la comprensión de la mente humana. Se contextualizó su legado en la psicología y psiquiatría modernas, al considerar su relevancia histórica en aniversarios como el de su nacimiento en 1856. Se realizó una revisión bibliográfica exhaustiva de fuentes científicas primarias y secundarias, análisis historiográfico de publicaciones freudianas y críticas contemporáneas, con énfasis en métodos teóricos interpretativos y empíricos como la consulta de archivos digitales. Se examinó la trayectoria vital de Freud desde su nacimiento hasta su muerte, sus aportes clave como el inconsciente, la estructura de la personalidad y etapas psicosexuales, junto con críticas por falta de empirismo y sesgos. Se integraron perspectivas interdisciplinarias para una visión equilibrada. El legado de Freud enriquece la historiografía médica, al destacar la necesidad de integrar sus ideas con evidencias actuales para una comprensión integral de la mente humana.
The life and work of Sigmund Freud, founder of psychoanalysis, whose influence persists in the understanding of the human mind, was explored. His legacy in modern psychology and psychiatry was contextualized, considering his historical relevance on anniversaries such as that of his birth in 1856. An exhaustive bibliographic review of primary and secondary scientific sources, a historiographical analysis of Freudian publications and contemporary criticism were carried out, with emphasis on theoretical, interpretative and empirical methods such as the consultation of digital archives. Freud's life trajectory from birth to death, his key contributions such as the unconscious, personality structure, and psychosexual stages were examined, along with criticism for lack of empiricism and biases. Interdisciplinary perspectives were integrated for a balanced view. Freud's legacy enriches medical historiography, highlighting the need to integrate his ideas with current evidence for a comprehensive understanding of the human mind.
El psicoanálisis transforma la percepción de los procesos mentales y el comportamiento humano, ofreciendo un marco teórico que desentraña las motivaciones inconscientes detrás de las acciones cotidianas.1 Fundado por Sigmund Freud a finales del siglo XIX, este enfoque genera un amplio debate en el ámbito científico, influyendo no solo en la psicología y la psiquiatría, sino también en disciplinas como la literatura, el arte, la filosofía y las ciencias sociales.2 A pesar de su impacto perdurable, las teorías freudianas enfrentan críticas que cuestionan su relevancia actual, especialmente en un contexto donde la evidencia empírica y los avances neurocientíficos dominan el discurso académico.3 Este artículo histórico analiza la vida de Freud, sus aportes principales y las críticas destacadas, con el objetivo de proporcionar una visión equilibrada basada en evidencia científica, resaltando su novedad en el contexto de fechas cerradas como el 170 aniversario de su nacimiento en 1856, que invita a una reevaluación de su legado en la historiografía médica contemporánea.4 Freud emerge en una época de profundos cambios culturales y científicos en Europa, marcada por el positivismo, el darwinismo y la crisis de la racionalidad victoriana, lo que le permitió integrar perspectivas biológicas y psicológicas para explicar fenómenos como la neurosis y el sueño, conceptos que aún resuenan en terapias modernas pese a las controversias.5 Su trabajo no solo revolucionó el entendimiento de la mente individual, sino que también permeó la cultura popular que influyó en interpretaciones de la sociedad y el arte, que justifican la necesidad de este estudio para contextualizar su contribución en la salud pública actual, donde el estrés y los trastornos mentales demandan enfoques integradores.6
Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de fuentes primarias, como obras originales y secundarias de Freud, incluyendo artículos científicos y análisis historiográficos publicados entre 1990 y 2024. Se consultaron bases de datos como PubMed.7 Se emplearon métodos teóricos interpretativos para analizar conceptos freudianos y empíricos como el cotejo cronológico de eventos históricos y controversias. Se priorizaron fuentes actualizadas para contextualizar el legado en la psicología contemporánea.
Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia (actual Příbor, República Checa), en una familia judía de recursos limitados, en un contexto de inestabilidad económica y social que moldeó su temprana percepción del mundo.4 Su infancia estuvo marcada por traslados familiares, estableciéndose finalmente en Viena en 1860, ciudad que se convirtió en el epicentro de su carrera profesional y donde absorbió la vibrante atmósfera intelectual de la Belle Époque.4 Inició estudios de medicina en la Universidad de Viena en 1873, y se graduó en 1881 con un enfoque inicial en neurología y neuroanatomía, áreas en las que realizó investigaciones pioneras sobre el sistema nervioso de invertebrados y vertebrados inferiores.8 Influenciado por el darwinismo y la fisiología de su tiempo, Freud exploró la estructura neuronal, sentando bases para su posterior transición hacia la psicología.9
En 1885, obtuvo una beca para estudiar en París bajo la tutela de Jean-Martin Charcot, experto en histeria, lo que despertó su interés en los trastornos psicológicos y el uso de la hipnosis como método terapéutico, que marcó un punto de inflexión en su carrera.8 Al regresar a Viena, colaboró con Josef Breuer en el tratamiento de pacientes con histeria, que culminó en la publicación de "Estudios sobre la histeria" en 1895, obra que sentó las bases del psicoanálisis al introducir conceptos como la catarsis y el papel del trauma reprimido en la etiología de los síntomas neuróticos.10 Esta colaboración inició su transición de la neurología a la psicología, y abandonó gradualmente enfoques biológicos en favor de una perspectiva dinámica de la mente, influida por sus propias experiencias de autoanálisis.8
La vida personal de Freud incluyó su matrimonio con Martha Bernays en 1886, con quien tuvo seis hijos, y enfrentó desafíos como la persecución nazi debido a su origen judío, lo que lo obligó a exiliarse en Londres en 1938, donde continuó su trabajo hasta su muerte.4 Padeció un cáncer de mandíbula diagnosticado en 1923, y tuvo múltiples cirugías y prótesis que afectaron su salud. Falleció el 23 de septiembre de 1939.4 Su trayectoria no solo refleja un compromiso inquebrantable con la ciencia, sino también una profunda reflexión sobre la identidad judía y la religión, temas que permean su obra tardía como "Moisés y el monoteísmo".11 Interacciones con contemporáneos como Carl Jung y Wilhelm Fliess moldearon su pensamiento, aunque llevaron a rupturas significativas que enriquecieron el desarrollo del psicoanálisis al fomentar escuelas divergentes.12 En opinión de los autores, estas rupturas subrayan la evolución dinámica del psicoanálisis como disciplina adaptable, más allá de un relato lineal, y resaltan cómo Freud navegó entre la ortodoxia científica y la innovación teórica en un periodo de turbulencias europeas.
La obra de Freud se caracteriza por su énfasis en el inconsciente como fuerza motriz del comportamiento humano, un concepto que revolucionó la comprensión de la psique al postular que gran parte de nuestra motivación reside en estratos no accesibles a la conciencia inmediata.1 En "La interpretación de los sueños" (1900), Freud postuló que los sueños representan la realización disfrazada de deseos reprimidos, introduciendo el análisis onírico como herramienta para acceder al inconsciente, con una topografía mental dividida en consciente, preconsciente e inconsciente, y mecanismos como la condensación y el desplazamiento que explican la distorsión onírica.13,14
Posteriormente, en "Tres ensayos sobre teoría sexual" (1905), Freud delineó las etapas psicosexuales del desarrollo: oral, anal, fálica, latencia y genital, y argumentó que los conflictos no resueltos en estas fases pueden generar neurosis en la adultez, para destacar la importancia de la sexualidad infantil en la formación de la personalidad.10 Este modelo, controvertido en su época, desafió las normas victorianas y abrió vías para entender trastornos como la histeria, al integrar perspectivas biológicas y psicológicas.3
En la década de 1920, Freud refinó su teoría estructural en "El yo y el ello" (1923), proponiendo la división de la psique en ello (instintos primitivos), yo (mediador racional) y superyó (instancia moral internalizada), lo que explicó los conflictos intrapsíquicos y los mecanismos de defensa como la represión, la proyección y la racionalización, que protegen al yo de la ansiedad.10 Además, diferenció entre ansiedad realista, neurótica y moral, que surgen de tensiones entre impulsos instintivos y demandas sociales.14
Freud también contribuyó al entendimiento de la depresión, vinculándola a la pérdida del objeto amado y la introyección de la ambivalencia hacia él, como se detalla en "Duelo y melancolía" (1917), un texto que anticipa enfoques modernos sobre el luto patológico.15,16 A nivel terapéutico, el psicoanálisis freudiano enfatizó la asociación libre, la interpretación de la transferencia y la resistencia, que facilita el insight y la resolución de conflictos inconscientes.6,17 Estos conceptos han influido en terapias modernas, aunque adaptados a enfoques más empíricos, y han permeado disciplinas como la antropología y la crítica literaria.5,18 Obras como "Tótem y tabú" (1913) aplicaron el psicoanálisis a la cultura, al explorar orígenes de la religión y la sociedad a través de mitos primitivos.10 Se considera que estos aportes, pese a críticas, mantienen validez en contextos interdisciplinarios, al priorizar una integración con evidencias neurocientíficas actuales sobre el inconsciente, como estudios sobre la actividad cerebral durante el sueño.
A pesar de su influencia, la teoría freudiana ha enfrentado críticas sustanciales por su falta de rigor científico y falsabilidad, con Karl Popper clasificándola como pseudociencia al argumentar que sus hipótesis se adaptan retroactivamente a cualquier evidencia contradictoria.3 Análisis bibliométricos contemporáneos muestran un declive en las citas a Freud en psicología y psiquiatría, y esto se atribuye a la ausencia de soporte empírico robusto en comparación con paradigmas conductuales o cognitivos.3
Otra crítica recurrente se centra en los sesgos de género inherentes a la teoría freudiana, como el concepto de "envidia del pene" y la consideración de la homosexualidad como una desviación del desarrollo normal, denunciados por feministas y teóricos queer por perpetuar visiones patriarcales y heteronormativas. Karen Horney y otros psicoanalistas revisionistas cuestionaron estas ideas, al proponer que reflejan prejuicios culturales más que verdades universales, lo que ha impulsado reformulaciones en el psicoanálisis contemporáneo.10,19
Adicionalmente, se ha criticado el énfasis excesivo en la sexualidad y el determinismo biológico, al ignorar factores sociales y ambientales en el desarrollo psicológico, lo que choca con enfoques ecológicos modernos.3 Estudios destacan la incompatibilidad del psicoanálisis con la neurociencia actual, aunque algunos intentos integradores sugieren convergencias en conceptos como el inconsciente dinámico.9 La eficacia terapéutica del psicoanálisis clásico también ha sido cuestionada, comparada desfavorablemente con enfoques cognitivo-conductuales respaldados por ensayos clínicos aleatorizados.6,20 No obstante, defensores argumentan que las críticas a menudo caricaturizan la teoría freudiana, ignorando sus evoluciones y contribuciones a la comprensión de la mente en contextos culturales.2 Otras objeciones incluyen la influencia de su contexto cultural judío en interpretaciones religiosas, como en "Moisés y el monoteísmo", vistas como especulativas.11 Estas críticas validan la necesidad de un psicoanálisis actualizado, incorporando perspectivas interculturales y empíricas para superar limitaciones históricas y enriquecer la práctica clínica actual.
Sigmund Freud representa un pilar en la historia de la psicología, con aportes que enriquecen la comprensión de los procesos inconscientes y el desarrollo humano. Las críticas a su falta de empirismo y sesgos culturales subrayan la necesidad de integrar sus ideas con evidencias científicas actuales. El legado freudiano persiste en debates sobre la mente e invita a una reevaluación continua en el contexto de la psiquiatría y psicología modernas.
Se declara que no existe conflicto de intereses entre los autores.
Conceptualización: Osvaldo de Lázaro González Romero 40 %, María del Pilar Esquivel Hernández 20 %, Ana Tahis Romero González 20 %, Dania María Expósito Marrero 20 %
Curación de datos: María del Pilar Esquivel Hernández, Ana Tahis Romero González.
Análisis Formal: Osvaldo de Lázaro González Romero, Dania María Expósito Marrero
Investigación: María del Pilar Esquivel Hernández, Ana Tahis Romero González.
Metodología: Osvaldo de Lázaro González Romero, Ana Tahis Romero González, Dania María Expósito Marrero
Administración del Proyecto: Osvaldo de Lázaro González Romero.
Recursos: Hospital Militar Clínico Quirúrgico Docente Dr. Octavio de la Concepción de la Pedraja.
Supervisión: María del Pilar Esquivel Hernández, Dania María Expósito Marrero
Visualización: Ana Tahis Romero González, Dania María Expósito Marrero
Redacción – Elaboración del borrador original: Osvaldo de Lázaro González Romero, María del Pilar Esquivel Hernández.
Redacción – Revisión y edición: Osvaldo de Lázaro González Romero, Ana Tahis Romero González.
Revisores: Dr. C. Adolfo Rafael Lambert Delgado, Dr. C. Alberto Erconvaldo Cobián Mena
Corrector: Lic. Dayana Infante Carralero